¿Cuáles son las habilidades más buscadas en el mercado laboral en 2019?


El mercado laboral pasa por un cambio generacional, los productos y la forma de trabajar se debe acoplar al tipo de perfil que tienen clientes, consumidores y trabajadores; los nuevos “gigantes” mundiales, es decir, empresas como Google, Apple, IBM y Bank of America aseguran que el título universitario no resulta indispensable, las empresas buscan habilidades concretas.


LinkedIn analizó recientemente cientos de miles de ofertas de trabajo para determinar qué habilidades son las que más buscan las empresas en 2019.


Estas son las cinco principales:

1. Creatividad

2. Persuasión

3. Colaboración

4. Adaptabilidad

5. Gestión del tiempo

CREATIVIDAD

Permite crear e inventar nuevas cosas a partir de lo que ya existe.


La teoría de los hemisferios cerebrales marca que el hemisferio derecho es responsable de todo lo que imaginamos, de lo que creemos posible, de la libertad y de sentirnos poderosos de crear cualquier cosa. Allí se localizan los sentimientos, lo cual actúa como disparador de nuevas invenciones: el amor, el miedo.


La creatividad es una proyección abstracta de algo que se puede construir, siempre implica un ejercicio de mirar hacia un futuro a través de ese elemento que se crea.

Usualmente las personas creativas se fijan en sus sentimientos, en lo que los rodea, en la imaginación; buscan más soluciones a los problemas y alternativas a una acción como respuesta a un estímulo.

El sueño hace a las personas un 60% más creativas.

PERSUASIÓN

Es el proceso donde se emplean mensajes con argumentos que los apoyen, con el propósito de cambiar la actitud de una persona y provocar que haga, crea u opine cosas que originalmente no haría, crearía u opinaría.

Elementos que dificultan el cambio son presentar argumentos débiles que el receptor pueda contrarrestar reforzando su punto de vista inicial. Creer que nos quieren manipular mediante el engaño provoca resistencia, este fenómeno recibe el nombre de reactancia.


Elementos clave de la persuasión


Emisor

Es quien transmite la información, la fuente que intenta persuadir. Hay dos características que se tienen muy en cuenta: su atractivo y su credibilidad. Se ha demostrado que consideramos más confiables a aquellos individuos que percibimos como más atractivos, por el efecto halo, suponemos que alguien que tiene una buena cualidad seguramente tendrá otras.

Sin embargo, la característica más influyente es la credibilidad, que viene dada ante el nivel de competencia de la fuente en el tema y la sinceridad percibida.


Receptor

Las principales características que afectan a la hora de ser influidos son el nivel de inteligencia, la autoestima y el nivel de implicación con el tema.

El efecto del nivel de inteligencia no se debe tomar como una medida directa. No es que quien más influenciable sea tenga menos inteligencia, pero alguien con mayor inteligencia tendrá más recursos para poner en duda los argumentos esgrimidos en la persuasión.

En lo que respecta a la autoestima: a menor autoestima, menor probabilidad de considerar nuestros propios argumentos como válidos, aceptando más fácilmente los de otros.


Mensaje

Emplear un mensaje más racional o más emotivo dependerá del tipo de respuesta. También afecta que el mensaje incorpore elementos que provoquen miedo o amenaza, ya que tenderemos a considerar más ciertos los mensajes que permitan minimizar o evitar un daño.

Es mejor dejar una conclusión abierta a la interpretación, pero guiada en dirección en que se quiere persuadir; debido a que los oyentes quedan más satisfechos al llegar a esas conclusiones, como si hubiese sido un descubrimiento realizado por ellos mismos.

Resulta efectivo mostrar argumentos que favorecen nuestra postura así como la opuesta, de lo contrario resulta perceptible que la intención es crear publicidad, más que aportar datos para decidir racionalmente, y esto termina provocando reactancia.

COLABORACIÓN

Esencial en la productividad de una empresa, y por tanto, con un impacto importante en la cuenta de resultados.

Antiguamente las empresas disponían de equipos muy estables, que raramente habían trabajado en más de 2 o 3 empresas y con baja movilidad, lo que no es la tónica actual. La alta rotación de empleados, el historial de empleos que acumulan, así como la cantidad de proveedores, freelance y subcontratistas han imprimido un nuevo carácter a las dinámicas de colaboración.


Principales barreras para la colaboración

Sensación de propiedad: Tiene especial incidencia en mandos intermedios. Tras un tiempo gestionando una unidad, es habitual desarrollar una sensación de “propiedad” sobre la misma.

Falta de confianza o respeto.

Cultura de competencia interna.

Visión a largo plazo inexistente: Colaborar es crítico para el éxito de la empresa pero no para el de mañana por la mañana, y sí lo es acabar todo el trabajo que tengo hoy. Se debe transmitir su importancia, aunque colaborar pueda suponer a corto plazo algo más de trabajo, a medio/largo plazo la diferencia es tremenda.


Prioridades diferentes y no alineadas: Uno de los atributos base de la colaboración es el trabajo con un fin común. Se debe marcar una línea estratégica clara y comprensible, que deberá ser marcada por la Alta Dirección.


Todo es confidencial: Aunque hay situaciones donde debe existir confidencialidad, es habitual que acabe utilizándose como excusa para no colaborar.


Organigramas jerarquizados y compartimentados: Las actuales jerarquías nacieron hace más de 2 siglos. Es hora de diseñar empresas más planas donde el valor de una persona se juzgue por lo que es capaz de aportar y colaborar, y no por las horas que calienta la silla.


Cuellos de botella: Existen empresas donde el poder de una persona se mide en función del número de días que puede parar sobre su escritorio algo. Éste tipo de comportamientos no sólo hacen lentas a sus empresas, sino que evitan que el conocimiento fluya y desincentivan la colaboración.


Ego: La parte “negativa” de implantar una cultura de colaboración es que los éxitos se “difuminan” (de hecho, se debe perseguir que sea así), y el hecho de que los aciertos dejan de ser atribuibles a una persona y pasen a ser de todo un grupo puede amenazar el ego de un perfil muy concreto.


Objetivos y retribución variable: Es habitual diseñar sistemas de incentivos que bonifican a la persona en lugar de al grupo, que reconocen el éxito de un área en lugar del de la empresa, y que no premian la colaboración.


No tenemos cabezas de puente: Se trata de personas con una capacidad innata para salvar las diferencias y agrupar en torno a ellas equipos que abrazan la colaboración como algo natural y se ponen a disposición de los demás. En realidad, no es que falten, sino que no tenemos ningún proceso para identificarlos.


Demasiada “seriedad”: Aunque parezca trivial, el divertirse en el trabajo y pasarlo bien desempeñando nuestras tareas predispone a una actitud mental mucho más proclive a compartir.

ADAPTABILIDAD

El cambio es una constante, todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción del que no se escapa nada, las organizaciones tampoco.

La adaptación de una empresa a los cambios vendrá determinada por la estructura y la estrategia. Ambos, estrategia y estructura son interdependientes, pues la estructura será determinante para la estrategia y la estrategia determinará la estructura, la coherencia entre ambas será clave para la adaptación al entorno.

Una organización se adaptará más fácilmente en la medida en que sea más flexible y plana, en la que la toma de decisiones se agiliza permitiendo reaccionar más rápido a las demandas. De la misma manera, si conlleva la participación de las personas en la definición de la estrategia activando mecanismos de co-creación, la adaptabilidad será mayor.

GESTIÓN DEL TIEMPO

Consiste en el adecuado reparto del tiempo para desarrollar tareas y proyectos.

Métodos que te ayudarán a administrar mejor tu tiempo:


Priorizar 3 proyectos, definir objetivos y tareas

Debes tratar de priorizar 3 proyectos, los cuales se plasmarán en objetivos concretos para cada mes y cada semana y te ayudarán a definir las tareas de cada día.

Escoge 3 proyectos prioritarios y conviértelos en objetivos y tareas. Eliminando los demás, ya que el riesgo de tener demasiados proyectos es que se alargan y al final nunca se acaban y crean estrés y desmotivación.

Estos proyectos tienen que tener una duración limitada, como mucho un año. Si son a largo plazo, has de descomponerlos en pequeños proyectos. La redacción y la descripción en objetivos y tareas es un buen ejercicio para confirmar la credibilidad y las ganas de conseguirlos.

Cada mes, cada semana, intenta definir los objetivos que tienes para estos proyectos, así mediremos el avance y la situación de cada uno.


Pasos a dar y reglas para la gestión del tiempo en tu negocio


Focalízate sobre lo importante y prioriza. Trata de aplicar la ley de Pareto en todo: dice que el 80% de las consecuencias viene del 20% de las causas, el 80% de los resultados dependen del 20% del trabajo y el 80% de los beneficios de una empresa están generados por el 20% de sus productos y clientes. Intenta suprimir todo lo que realmente no es imprescindible para tu negocio para concentrarte sobre las tareas que tienen más impacto en tu futuro.


Clasifica las tareas a realizar entre: acción urgente e importante, acción urgente y no importante, acción no urgente e importante y acción no urgente y no importante


Organiza tu jornada. Antes de empezar el día para no dejar que los demás organicen tu tiempo. Define y escribe las 3 tareas más importantes del día (las TMI). Intenta empezar el día trabajando sobre estas tareas.


Limita el tiempo de cada tarea, fíjate plazos. Ley de Parkinson: una tarea utiliza todo el tempo definido o todo trabajo se dilata para ocupar el tiempo disponible. No digas necesito 3 semanas para realizar un trabajo, sino necesito 4 horas.


Concéntrate al 100% en cada actividad: Si redacto un artículo lo redacto, si juego con los amigos, juego. Aprovecha el momento al 100%.

Limita las interrupciones. Ley de las secuencias homogéneas: sin interrupción, la gente necesita menos tiempo para sus tareas porque unos minutos son necesarios para concentrarse en cada tarea. Consejo: Aíslate y reserva unos momentos para ti, pon el teléfono en modo reunión y cierra email y redes sociales, ya que son un elemento importante de no-productividad. 2 reglas fundamentales: no abrirlos al principio del día y revisarlos en horarios determinados.


Haz de corrido todo lo que se puede hacer en menos de 3 minutos (así te quitas de en medio las pequeñas acciones que distraen).


Haz las tareas más desagradables durante las primeras horas del día El riesgo es que vayas posponiendo cada día este trabajo hasta llegar a un límite donde tendrás que trabajar con urgencia.


No ajustes demasiado tu agenda, deja un poco de tiempo a los imprevistos o retrasos. Consejo: Sobre evalúa el tiempo necesario para un trabajo y reserva unos minutos entre cada tarea. Fíjate plazos realistas.


Cambia de tarea. No todas las actividades exigen la misma concentración y hay que ser consciente de los momentos en los que somos más eficaces para programar los trabajos el momento oportuno.


Aprende a saber decir “NO” a todas las solicitudes que tengas y que no contribuyan a que consigas tus proyectos.


Acuérdate de tomar pausas para retomar fuerzas e inspiración.


Ordena tu despacho, tu espacio. Cuanto más espacio tenemos, mas espacio utilizamos. Acumulamos documentos y después perdemos tiempo en buscarlos e incluso podemos perderlos. Consejo: en la computadora, en el buzón Email, en el armario. Trata de tener las carpetas bien identificadas (el menor número de carpetas posibles), renombra los ficheros para encontrarlos fácilmente, suprime enseguida los documentos inútiles y clasifica los demás.

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