Nuevo etiquetado de advertencia y la tarea pendiente

A partir del 1º de octubre de 2010 entrará en vigor la NOM-051 que busca crear una mayor consciencia en los consumidores a cerca de los productos "chatarra" que hay en el mercado, sin embargo, las innovaciones requieren de un esfuerzo para educar a los consumidores en su uso, además de nuevos patrones de aprendizaje y consumo por parte de los consumidores.

El proceso para que en México se cuente con un etiquetado claro, fácil de entender y que realmente informe sobre qué estamos consumiendo inició en julio de 2019, con la iniciativa para modificar la Ley General de Salud en materia de etiquetado presentada en la Cámara de Diputados y aprobada por el Senado de la República.

Esta modificación estableció que el etiquetado tiene que informar de forma veraz, clara, rápida y simple sobre el contenido de los nutrimentos críticos y demás ingredientes que determine la autoridad sanitaria.

De manera paralela inició el proceso para modificar la NOM-051 sobre etiquetado en alimentos y bebidas donde estarían definidos los lineamientos para la aplicación de dicha ley. Para ello participaron los institutos de salud, organismos internacionales, centros de enseñanza superior, colegios de profesionales, sociedad civil y el sector industrial.

El proceso concluyó con la publicación de la Norma Oficial Mexicana NOM-051 sobre el etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados, el 27 de marzo del 2020, que entrará en vigor el 1º de octubre de este año.

El objetivo es brindar al consumidor información comercial y sanitaria sobre el contenido de nutrimentos críticos e ingredientes que representan un riesgo para la salud en los productos preenvasados. Este etiquetado será aplicado a productos de producción nacional o extranjera que se comercialicen en México.

Constará de cinco sellos cuando un producto tenga exceso de calorías, sodio, grasas trans, azúcares y grasas saturadas. Y dos leyendas precautorias, la primera para productos que contengan edulcorantes y la segunda para aquellos con cafeína, para evitar que niñas y niños los consuman. Estos criterios nutrimentales se implementarán de forma gradual mediante tres fases.

Cambios respecto al anterior etiquetado

Tabla nutrimental y lista de ingredientes: En la tabla nutrimental se podrá conocer cuál es la cantidad exacta de azúcares añadidos al producto. El contenido nutrimental se reportará en porciones de 100 g o 100 ml, para facilitar la comparación entre productos.

La lista de ingredientes se mantiene y se agruparán todas las fuentes de azúcares que contengan los productos.

Declaraciones nutrimentales: Se regula la proporción del tamaño que indica las declaraciones nutrimentales.

Regula el uso de avales: Si un producto contiene sellos de advertencia no podrá contar con el respaldo de asociaciones médicas.

Elementos persuasivos: La norma estipula que los productos que contengan uno o más sellos de advertencia, así como leyendas precautorias, no podrán contener ninguna estrategia publicitaria, como el uso en el empaque de personajes, dibujos animados, etcétera.

Aunque los productos sean pequeños no estarán exentos de las advertencias

Una de las estrategias de la industria de alimentos y bebidas para evitar las regulaciones, ha sido la de producir empaques “mini”, los productos de tamaños pequeños utilizarán octágonos negros, con el número que indique la cantidad de sellos.

Innovación forzada


Las innovaciones en los productos requieren de un esfuerzo para educar a los consumidores en su uso, no sólo son las empresas las responsables en esa educación, requiere de nuevos patrones de aprendizaje y consumo por parte de los consumidores.


Existen distintas formas de estas innovaciones, sus nombres técnicos son: Innovación discontinua (IDis) y requiere de nuevos patrones de aprendizaje y consumo por parte de los consumidores; la Innovación continua (ICon), la cual no requiere de ningún aprendizaje nuevo del consumidor; y la Innovación dinámicamente continua (IDiCon) que se refiere a que el producto cambia la rutina del consumidor, pero no requiere de un aprendizaje totalmente nuevo.


A veces, las empresas se ven forzadas a realizar innovaciones en sus productos por un “bien mayor”, es el caso del nuevo etiquetado, la innovación que las empresas deben hacer en sus productos implica o sugiere al consumidor un cambio en sus hábitos y rutinas.


Al realizar estas adecuaciones para cumplir con las nuevas disposiciones, las empresas no están de acuerdo y buscan evitar el cambio. Al innovar en el etiquetado no se logrará el cambio que se espera en el consumidor, este buscará nuevas alternativas con sustitutos o seguirá consumiendo el mismo.


Se debe considerar que este tipo de innovación debe ser discontinuo ya que se requiere que el consumidor cambie de forma radical la forma en la que consume el producto. Los consumidores deberán desaprender como consumían ciertos productos como refrescos, cereales, golosinas, entre otros. Y volver a educarse con nuevos hábitos de consumo que beneficien la salud. No obstante, esto queda en la voluntad de cada individuo.


Un ejemplo significativo se tiene con los cigarros, cuando en el 2012 y 2014 se dieron a conocer las leyendas e imágenes que debían contener las cajetillas para evitar el consumo de ese producto. Hasta el año 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció que el número consumidores de cigarro estaba disminuyendo en el mundo; sin embargo, el uso el vaping (sustituto del cigarro) incrementó considerablemente.


La razón es muy clara, al menos en México, el gobierno no ha sido capaz de establecer una campaña clara de salud hacia los consumidores y dejó en manos de ellos mismos el cambio.


Obviamente, las empresas no estarán dispuestas a educar nuevamente en el consumo de sus productos y es hasta cierto punto razonable, porque ni siquiera fue su idea. El motor de la innovación debe ser el responsable de la re-educación del consumidor.


El gobierno, promotor de la IDis, debe involucrarse de lleno con el proyecto y lanzar una campaña dirigida a su target, los niños en la escuela y cambiar desde la base los hábitos de consumo para que en el futuro se vea un impacto positivo en los niveles de obesidad, desnutrición y mortandad.

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