Centenario de oro y Onza de plata en precio récord

La debacle financiera ya comenzó, pero el oro y la plata han tenido un año extraordinario, y en pesos mexicanos, se encuentran en precios máximos históricos.

Algo grande está pasando en todo el mundo, inyección masiva de liquidez de los bancos centrales y una emisión de deuda sin precedentes a escala global, sin contar los estímulos fiscales que algunos gobiernos están ofreciendo.


Los precios del oro, a partir de 1971 comenzaron a oscilar y han tenido tres ciclos alcistas. El primero terminó en 1980, se alcanzó el récord de 850 dólares la onza; en 2000 tocó fondo en 250 dólares la oz, 10 años de alza, pero 20 de caída. El segundo fue de 2000 a 2011, y aquel septiembre impuso la nueva marca de 1,923 dólares la oz., hasta la semana antepasada, que cerró en 1,899.95 dólares.

Pero desde esa cima en 2011, hasta diciembre de 2015 disminuyeron los precios del oro hasta los 1,050 dólares la onza que fue el nuevo fondo. Desde ese punto y hasta la fecha la tercera tendencia mayor volvió hasta los nuevos máximos históricos.


Mientras tanto, la plata actualmente ronda los 23 dólares por onza, aún 54 por ciento por debajo del récord de 50 dólares, vigente desde 1980.


En el mercado físico, el centenario cerró la semana cotizando entre 56 y 61 mil pesos a la venta, mientras y la onza de plata Libertad se ofreció entre 610 y  660 pesos mexicanos.


Generalmente no se aconseja comprar ningún activo cuando está en niveles máximos, pero el oro y la plata sólo están en dichos niveles en pesos, no en dólares, así que si vive en México y sus ingresos son en pesos, una cosa es la tendencia del oro en dólares, y otra es la pérdida de valor del peso mexicano en oro.


En los últimos 10 años, el oro ha subido 69.86 % en dólares, pero 197.80 % en pesos; y desde hace 20 años, el oro ha escalado más de 700 por ciento en dólares, pero en pesos casi 1,800 %.


Es decir, no habría que esperar una disminución del precio del oro para comprar, quizá nunca ocurra en pesos. México va camino al desastre económico, y con el país, van nuestra divisa, ingresos, ahorros e inversiones.


Ninguna tendencia de mercado -“bull market” (alcista) o “bear market” (bajista)- es permanente. Existen correcciones temporales, en un mercado libre los precios jamás son fijos. Las tendencias suelen moverse en ciclos, cada “bear market” concluye con un pesimismo desbordado que lo hace tocar fondo, y un “bull market” termina con una fase de euforia desmedida que los hace alcanzar un “techo”, desde el que después se desploma.

En menos de un año se pasó de la casi nula probabilidad de una recesión global, a la peor debacle desde la Gran Depresión debido al pésimo manejo económico de la pandemia.

El “Gran Confinamiento” quedará marcado quizá como el error económico más grande de la historia. Con la quiebra masiva de empresas, el riesgo de que se presente una reacción en cadena es alto; el desplome de un país importante, de una gran empresa o banco, podría provocar un desastre aún más grande en cualquier momento, por eso, los inversores están huyendo hacia el oro y los precios se disparan.

Una nueva “corrección” (baja temporal) del oro sería deseable para volver a comprar más bajo, pero la tendencia de alza de precios continuará. Y debido al Covid-19, si un rebrote grave amenazara con volver, nuevos máximos históricos se seguirán presentando. Pero, si en próximas semanas se confirmara una reactivación de la actividad económica sobre todo en Estados Unidos, los precios podrían volver a perder presión (en dólares).

En México, la situación es peor, podemos decir que de la misma manera que el gobierno de México está desestimando la gravedad de la pandemia en el país, también hace como que “no pasa nada” en materia económica.


Se impuso el confinamiento y un cierre casi total de la actividad económica demasiado temprano, y hoy, cuatro meses después con una economía destruida, se comienza a abrir en el centro del país. Basta con a cualquier ciudad para ver que la economía está devastada. Miles de negocios y empresas han cerrado y millones de mexicanos han perdido sus fuentes de empleo. La pobreza y la miseria se están disparando ante nuestros ojos.


Lo peor está por llegar. La inversión en México se sigue desplomando. Los empresarios e inversionistas que en público respaldan al presidente López Obrador, no sostienen su palabra con sus acciones; no están invirtiendo. Las finanzas públicas se seguirán deteriorando porque el gasto público continúa expandiéndose, con ingresos que se desploman por el “shock” económico.


El INEGI dio a conocer el Indicador Global de la Actividad Económica de mayo, que en cifras desestacionalizadas tuvo un desplome de -21.6 por ciento anual, que hasta hace poco sólo se veía en países como Venezuela.

Se recomienda que si cuenta con la cantidad suficiente como para pensar en un ahorro, es importante tomar acciones de defensa financiera para proteger su patrimonio.


Es casi seguro que se seguirá impulsando el alza de los precios del oro y la plata ante los temores de un nuevo confinamiento por rebrote masivo de Covid-19. Una “corrección” (baja) próxima es inevitable, pero no será grande ni duradera, al menos, no en pesos. Pero invertir en nuestra moneda y en México, en estos momentos, es un gran error.

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