Coworking, la opción para el profesionista independiente

Podría ser atractivo quienes laboran en sus hogares, autónomos, viajeros y sobre todo, para las personas que disfrutan trabajar de manera independiente pero comparten valores y aprovechan las sinergias que se dan al trabajar “juntos como iguales”

Las empresas enfrentan cambios radicales y nuevas formas de organización, comunicación y gestión del talento que rompen las barreras del tiempo y espacio, esto ha establecido nuevos modelos de relación y de negocio.

¿De dónde viene y cómo se origina?

El coworking en otras partes del mundo está más asentado y se utiliza desde hace décadas, puede ser comprendido como el resultado de la presión, vicios y malformaciones del entorno, una alternativa o vía de escape de entornos laborales nocivos para el trabajador y en consecuencia, para los resultados.


Sus prácticas y gran parte de lo que le rodea tiene un carácter novedoso, nació a mediados de los 90 en la era de la Nueva Economía, las TICs (Tecnologías de la Información y Comunicación) y la Empresa Red.


Con la introducción de las TIC se produce un cambio estructural en las prácticas organizativas junto con ventajas como la reducción de costos de transacción, el aumento de la productividad, el retorno rápido de la inversión, la identificación de las tendencias del mercado, entre otras, cuya finalidad debe ser la mejora del servicio.

¿Qué es?

El coworking es un estilo de trabajo en cuya atmósfera se crean relaciones y lazos entre quienes comparten una oficina. Podría ser atractivo para profesionales que trabajan en sus hogares, personas autónomas, para aquellos que debido a la necesidad de viajar viven en un relativo aislamiento y sobre todo, para todas las personas que les resulta atractivo trabajar de manera independiente pero comparten valores y aprovechan las sinergias que se dan al trabajar “juntos como iguales”.


Los lugares que funcionan como estas “oficinas compartidas” son pequeños o medianos espacios, centros hiperlocales en el sentido de permitir el trabajo a pequeña escala pero dentro de redes globales gracias a la tecnología digital. Ahí trabajan profesionales independientes de diferentes disciplinas que prefieren trabajar en compañía de otros. La flexibilidad y reconfiguración son dinámicas permanentes, donde conocimientos y proyectos articulan nuevas fórmulas de interrelación.


De acuerdo con testimonios de usuarios de estos puntos de reunión, gracias al intercambio de ideas entre ellos se genera una única atmósfera que se resume en pocas palabras; “serendipia colaborativa y aprovechamiento de sinergias”. Entendemos por serendipia el descubrimiento inesperado que se produce cuando se busca otra cosa; el resultado del cruce de ideas.


Se trata de compartir experiencias de las que siempre se aprende, con intención de mejorar y evolucionar, sólo que en lugar de crecer de forma individual, proceso más lento y costoso, al compartir se crece de manera colectiva.

Pros y contras

Como principales beneficios se pueden citar: crecimiento de círculos sociales, ampliación de redes profesionales, incrementos en la productividad, mejoras en aspectos relativos a la salud y vida personal, reducción del aislamiento, disminución del gasto, cercanía a los centros, servicios a los que se tiene acceso.


En contraparte, podrían existir algunos inconvenientes: poca actividad, alta rotación de coworkers, pérdida de capacidad para centrarse en el propio proyecto, no ser dueño de tus herramientas de trabajo.

Actualidad y futuro

La visión capitalista y globalizadora parece afirmar que la estabilidad y el arraigo han estado sobrevalorados durante mucho tiempo. Con el paso de las costumbres y usos sociales, la seguridad y tranquilidad no vienen aseguradas por tener un trabajo o un salario, hay otros factores que intervienen y cada vez resultan “más sociales”. Un joven quizá valore más tener varios empleos para obtener una formación y experiencia multidisciplinar que el mismo empelo durante cuarenta años.


En las últimas décadas del siglo pasado ha surgido un grupo de gente que ha elegido la inestabilidad y/o el desarraigo como estrategias básicas de su vida.


Los boundaryless no son emigrantes económicos ni trabajadores sobreexplotados, suelen ser ciudadanos de países desarrollados y con niveles de formación profesional elevados. Personas con espíritu nómada que prefieren no desarrollar fuertes lazos en un solo sitio y deciden hacer de su vida un viaje donde el aprendizaje nunca cesa, que encuentran la comodidad en el anonimato y disfrutan siendo una ínfima parte dentro de una gran multitud en la que pueden desarrollar sus propios proyectos. Huyen de la rutina de un trabajo y de las organizaciones muy jerarquizadas apostando por organizaciones más horizontales o autoempleo.


Este modelo continúa ganando popularidad debido a las crisis económicas, la falta de trabajo y la necesidad de la nueva fuerza productiva de encontrar empleos que se adapten a su estilo de vida; cada vez son más las personas que se suman a esta filosofía laboral, que parece ideal dentro de una sociedad cuyas características y dinamismo goza de una maleabilidad impredecible.

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