Invertir en arte, por qué y cómo

La inversión en arte es distinta de la inversión en activos financieros. La obra de arte es un bien único, durable, que ofrece beneficios financieros y decorativos.

La inversión en arte difiere de la inversión en activos financieros. La obra de arte es un bien único, durable, que ofrece a quien la posee no solo beneficios financieros, sino también decorativos. Su rentabilidad no sólo se asienta en la estabilidad de la inversión sino también en el deleite estético.

Por qué invertir en arte

El mercado del arte ofrece algunas ventajas apreciadas por cualquier inversionista, aquí presentamos algunas:

Revalorización con el tiempo. Al contrario que muchos otros activos, las obras no pierden valor con el tiempo (a menos que se malogren), todo lo contrario, se revalorizan. Además, se trata de un activo que protege en épocas de alta inflación y/o de alta volatilidad en las bolsas mundiales.

Sirve de colateral para otras inversiones. Por ejemplo, si deseamos realizar una inversión inmobiliaria, podremos aportar nuestra obra de arte como garantía del préstamo, y así podremos beneficiarnos del efecto de apalancamiento.

Cada vez se trata de un activo más líquido, gracias a las nuevas tecnologías. Un ejemplo es AmazonArt, que desde 2013 permite vender obras de arte. Otro ejemplo es la inversión en arte mediante la bolsa, una inversión totalmente líquida.

Cada vez se trata de un activo más accesible, pues el precio de entrada es menor, existen varias maneras de invertir en arte con un capital de apenas unos cientos de euros o dólares.

No está sujeto al tipo de cambio entre divisas. Las obras de arte tienen un valor intrínseco, independiente de la divisa en la que se desee invertir.

Formas de invertir en arte

1. Compra de acciones de empresas activas en el mundo del arte

La ventaja de esta manera de invertir en arte es que es probablemente la manera más líquida de invertir. Se puede desinvertir tan sólo vendiendo las acciones que poseemos, lo cual se puede hacer en un par de clics desde nuestro ordenador.

También es la manera que supone el menor capital de entrada, pues las acciones de estas empresas apenas cuestan unas decenas de euros/dólares.

Si las empresas distribuyen dividendos, eso hará que además nuestra inversión nos de retornos regulares. Esta es una gran diferencia con las demás maneras de invertir en arte.

El mayor inconveniente es que como es una inversión en mercados financieros, no diversificaremos tanto nuestra cartera. Aunque las empresas en las que invertimos posiblemente capeen las crisis mejor que muchas otras empresas.

2. Fondos de inversión en arte

Coloquialmente se conocen como fondos de arte. Por lo general se trata de fondos de inversión privados que se dedican a la generación de retorno mediante la compra y venta de obras de arte. Estos fondos son gestionados por gestores especializados en las inversiones en arte y reciben un sueldo y una parte de los beneficios que genera el fondo, por lo que sus intereses están alineados con los de los inversores del fondo.

Cada fondo de inversión que invierte en arte lo hace de manera diferente. Mientras que todos los fondos de arte se basan en mayor o menor medida en la estrategia tradicional de compra y retención (“buy and hold”), difieren unos de otros en términos del tamaño del capital gestionado (y, por lo tanto, el valor de las obras en las que pueden invertir), la duración del mantenimiento en cartera de las obras de arte, el sector en el que se especializan, las restricciones que tiene el fondo, etc.

El factor común a todos estos vehículos de inversión es que invierten exclusivamente en el mercado del arte. Este último se caracteriza por la ausencia de una autoridad reguladora, falta de transparencia en lo que al precio de compra de las obras respecta, valor subjetivo de las mismas y la naturaleza ilíquida de las obras de arte.

La ventaja de esta manera de invertir en arte respecto a comprar uno mismo las obras de arte es que no necesitamos tener conocimientos en arte para lograr una rentabilidad interesante.

El principal inconveniente es que el importe mínimo de suscripción es muy elevado. Otros inconvenientes son que estamos totalmente a la merced de los gestores de los fondos y que se trata de una inversión muy poco transparente. En algunos casos, además, hay una duración mínima de inversión significativa (por ejemplo, 10 años).

3. Crowdfunding de arte

El crowdfunding (financiación colectiva de proyectos) es una excelente manera de invertir y diversificar nuestro patrimonio. Se puede invertir mediante crowdfunding en empresas de todo tipo de sectores, incluido el arte.

Los artistas pueden necesitar financiación para adquirir los materiales para realizar sus obras, para abrir una galería donde exponer sus obras o simplemente para participar en un festival o concurso.

Si deseamos invertir en proyectos por el simple amor al arte, cualquiera de las plataformas habituales de crowdfunding será conveniente. En cambio, si lo que queremos es obtener un retorno sobre inversión, en ese caso tenemos que utilizar las plataformas dedicadas exclusivamente al crowdequity.

4. Compra de obras de arte físicas

Esta es probablemente la manera más habitual y conocida de invertir en arte, se trata de comprar físicamente las obras y revenderlas al cabo de cierto tiempo cuando consideremos que se han revalorizado. Puede tratarse de pinturas, muebles, manuscritos, cerámica, esculturas, fotografías, etc.

Cuando no se dispone de un capital demasiado elevado para invertir en arte, se puede comprar obras de jóvenes artistas que aun no son demasiado conocidos pero sí empiezan a despuntar, con la esperanza de que sus obras se revaloricen en el futuro.

Esta manera de invertir en arte es interesante pues ofrece muchas ventajas: revalorización con el tiempo, sirve de colateral para otras inversiones, fiscalidad ventajosa, no está sujeto al tipo de cambio de divisas, etc; sin embargo, esta manera de invertir debe utilizarse sólo por las personas que sean verdaderas amantes del mundo del arte (o al menos del segmento en el que desean invertir). De lo contrario tendremos poca sensibilidad respecto al precio de compra y venta de las obras, lo cual minará nuestra rentabilidad.

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