La Conquista anunciada por los dioses

Aproximadamente una década antes de la llegada de los conquistadores a México, una “espiga de fuego”, fue apreciada cada noche a lo largo de un año y solo desaparecía con la luz del Sol. Este tipo de manifestaciones era conocido como tetzahuitl, mensajes de los dioses traducidos como “augurios” o “presagios”.

Aproximadamente una década antes de la llegada de los conquistadores a México, tuvo lugar un hecho particular que pudo ser avistado en el cielo: una “espiga de fuego”, fue apreciada cada noche a lo largo de un año y solo desaparecía con la luz del Sol. Este acontecimiento despertó gritos y generó espanto entre la gente, pues todos sospechaban que se trataba de la señal de un mal venidero.


Este tipo de manifestaciones es conocido como tetzahuitl y ocupa un lugar importante en la cosmogonía y tradición náhuatl. El tetzahuitl es considerado un acontecimiento extraordinario con mensajes de los dioses, se traduce como “augurio” o “presagio”; sin embargo, estas palabras no alcanzan para comprender la complejidad de este vocablo, pues existen interpretaciones insuficientes que rechazan estos presagios reduciéndolos a falsedades, fantasías, fanatismos o supersticiones, o hallando su origen en fenómenos naturales, despojando a los indígenas de la capacidad de interpretar lo que los rodeaba.


Los Tetzahuitl eran manifestaciones de los dioses nahuas que rompían el orden habitual y cotidiano del mundo para anunciar y provocar acontecimientos futuros generalmente de carácter negativo; por ello solían causar temor, espanto y asombro.


Los tetzahuitl no necesariamente anunciaban acontecimientos negativos o funestos; pero podían irrumpir el orden de lo cotidiano tanto en la vida de las personas como en asuntos sociales o políticos cuyos cambios eran de gran relevancia. Eran señales de determinaciones divinas aún no cumplidas. La raíz “tetzauh” apuntaba que un suceso era una “señal de augurio”, podía ser transparente o necesitar una interpretación por medio de un procedimiento ritual.


Con los tetzahuitl los dioses comunicaban grandes tragedias o acontecimientos humanos a través de mensajeros. Los emisores podían ser los mismos dioses o ciertos animales como el coyote, el conejo, la lechuza o la comadreja, conocidos como yaotequihuaque.


Entre los acontecimientos que se comunicaban por medio de los tetzahuitl se hallan grandes calamidades, como hambrunas, muertes, epidemias y guerras. Entre estos hechos se encuentran la llegada de los españoles conquistadores, la Conquista y la caída del imperio mexica y de Moctezuma. En el Códice Florentino aparecen ocho presagios relacionados con la Conquista que fueron recogidos por el franciscano Bernardino de Sahagún.


El primer presagio es el conocido como tlemiahuatl (espiga de fuego) o mixpantli (bandera de nubes); se trata de uno de los tetzahuitl más difundidos y hallados en diversas fuentes. El segundo es el incendio del Templo de Huitzilopochtli, el cual no pudo ser apagado. El tercer presagio es el incendio del Templo de Xiuhtecuhtli, generado por la caída de un rayo que apareció mientras ocurría una llovizna. El cuarto presagio es descrito como el avistamiento de “fuego en el cielo que surgió del lado donde se oculta el Sol”, este fenómeno es equiparado con un cometa. El quinto es el agua del lago alborotada o hirviendo que saltaba violentamente y que inundó y destruyó varias casas. El sexto tetzahuitl es la presencia de la diosa Cihuacóatl, quien aparecía en las noches al grito de “Oh, hijos míos que ha llegado vuestra destrucción”. El séptimo presagio es el hallazgo por parte de pescadores de una ave, aparentemente una grulla que en su cabeza tenía un especie de espejo, que fue llevada con Moctezuma, quien al mirar a través del espejo vio las estrellas, guerra y hombres montados en venados. Finalmente, el último presagio es el avistamiento de “monstruos”, “deformes” o “personas con dos cabezas” que, una vez que eran llevadas con Moctezuma y vistas por él, desaparecían.


El significado de estos presagios se relaciona con la miseria, malas cosechas, hambre, guerra, muerte de los gobernantes, muerte generalizada, daño, penas, trabajo, el fin de una era y el trastrocamiento del orden natural de las cosas, que a su vez se relacionan con la Conquista, siendo la visión de los hombres de guerra montados en venados la imagen más evidente de la llegada de los españoles a Tenochtitlán.


La idea de tetzahuitl muestra la cosmovisión nahua y la compleja concepción del destino, el tiempo y el devenir con una fuerte influencia y determinación divina, pero también la participación de los seres humanos que podían aceptar o rechazar las señales o augurios y por ende modificar las voluntades iniciales de los dioses; es decir, un continuo entre divinidad y humanidad.


Otro punto de vista


No obstante, otras perspectivas señalan que los prodigios relacionados con la Conquista de México se encuentran en fuentes que son consideradas reconstrucciones históricas que buscan justificar la Conquista emulando modelos occidentales de presagios relacionados con grandes momentos como la conquista de Roma o la caída de Jerusalén.


Esta es también una postura que señala la influencia de la interpretación cristiana del fin de los tiempos transmitida a los indígenas por medio de la evangelización. Los nahuas de la Nueva España del siglo XVI estaban familiarizados con la idea de los signos que anunciarían el final de los tiempos.


Asimismo, los nahuas que colaboraron con el fraile Bernardino de Sahagún conocían las historias de las caídas de los grandes imperios y los presagios que anunciaron su decadencia; por ello, al elaborar el Códice Florentino añadieron elementos y símbolos tomados de otras historias y los mezclaron con símbolos mesoamericanos relacionados con los Tetzahuitl.


Al asociar y vincular símbolos cristianos y mesoamericanos, encajaría la historia de la conquista de México dentro del gran drama de la cristiandad, mostrándonos cómo en el último tercio del siglo XVI este acontecimiento había adquirido para los nahuas los alcances de un verdadero cataclismo.


Los presagios funcionaron en el Florentino como un marco estructurador del relato de la conquista, para subrayar, desde una perspectiva cristiana e indígena, el fin de una era y el principio de otra, la época en la que vivieron Sahagún y los intelectuales nahuas que se formaron en el Colegio de Tlatelolco: el nuevo tiempo de los nahuas cristianos.

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