¿Para qué sirven los impuestos?

Dotan al estado de dinero para cumplir con sus obligaciones: salud, educación, etc. y solventar los gastos públicos.

Los impuestos se utilizan para dotar al estado de dinero para que pueda cumplir con sus obligaciones, como la salud y la educación y solventar todos los gastos públicos, son obligatorios y se calculan en forma de porcentajes. Deben ser pagados tanto por personas físicas como por personas morales.


Sirven para pagar los gastos del estado, gracias a estos es posible financiar la construcción de obras públicas como carreteras, estaciones eléctricas, aeropuertos, etc. También permiten cubrir los gastos que se invierten en salud, educación, seguridad, sistemas de protección social (jubilación, prestaciones por desempleo, discapacidad), etc.


De los impuestos también se pagan los sueldos a los gobernantes y a todo el poder público, como los ministerios, las fuerzas armadas, las entidades federativas y los municipios.


Además, parte del dinero recaudado se destina a pagar la deuda pública. La recaudación de tributos es la principal fuente de ingresos del estado, sin ellos no sería posible mantener un país.


Existen textos de hace más de 5.000 años, que mencionan la existencia de los cobradores de impuestos. Incluso en la Biblia, en el Nuevo Testamento, aparece esta profesión en la figura de uno de los apóstoles de Jesús: Mateo. En estas épocas la forma de gobierno era totalmente diferente y la civilización también; sin embargo, la forma de recaudar fondos era prácticamente la misma.


Generalmente los impuestos son cargas obligatorias para las personas y empresas. Un principio rector, denominado “capacidad contributiva”, sugiere que quienes más tienen deben aportar en mayor medida al financiamiento estatal, para consagrar el principio constitucional de equidad y el principio social de la libertad.


En ocasiones, en la base del establecimiento del impuesto se encuentran otras causas, como disuadir la compra de determinado producto (por ejemplo, tabaco) o fomentar o desalentar determinadas actividades económicas.

La reglamentación de los impuestos se denomina sistema fiscal o fiscalidad.​


Historia


El primer sistema de impuestos conocido fue en el Antiguo Egipto alrededor de 3000-2800 a.C.​ Las formas de impuestos más extendidas fueron la corvée y el diezmo. La corvée era trabajo forzoso proporcionado al estado por campesinos demasiado pobres para pagar (trabajo era sinónimo de impuestos). Los registros de la época documentan que el faraón realizaría una gira bienal por el reino, recogiendo los diezmos del pueblo.


Los impuestos también se describen en la Biblia. En Génesis dice: "Pero cuando llegue la cosecha, dale una quinta parte al Faraón. Las otras cuatro quintas partes las puedes guardar como semilla para los campos y como alimento para ustedes mismos y sus hogares y sus hijos".


Samgharitr es el nombre mencionado para el recaudador de impuestos en los textos védicos.​ En Hattusa, la capital del Imperio hitita, los granos se recolectaban como impuesto de las tierras circundantes y se almacenaban en silos como muestra de la riqueza del rey.


En el Imperio Persa, Darío I el Grande introdujo un sistema fiscal regulado y sostenible en el 500 a. C.8​ el sistema de impuestos persa se adaptó a cada satrapía (el área gobernada por un sátrapa o gobernador provincial). En diferentes momentos, hubo entre 20 y 30 Satrapías en el Imperio y cada una fue evaluada de acuerdo con su supuesta productividad.


Los gobernantes islámicos impusieron Zakat (un impuesto a los musulmanes) y Jizya (un impuesto de capitación sobre los no musulmanes conquistados). En India, esta práctica comenzó en el siglo XI.


Hoy en día, uno de los sistemas fiscales más complicados del mundo se encuentra en Alemania. Tres cuartas partes de la literatura fiscal mundial se refiere al sistema alemán.


​ Principios fundamentales de los impuestos


Una de las preocupaciones fundamentales de la Hacienda Pública ha sido determinar los criterios y principios que deben regir un sistema impositivo, para que sea calificado de óptimo. No existe acuerdo sobre cuáles han de ser estos principios, los más extendidos son:


Principio de eficiencia económica: consiste en que el rendimiento del impuesto debe ser lo mayor posible, y su recaudación no debe ser gravosa.


Principio de justicia: consiste en que los habitantes de una nación deben contribuir al sostenimiento del gobierno en una proporción lo más cercana posible a sus capacidades económicas.


Principio de certidumbre: todo impuesto debe poseer fijeza en sus elementos esenciales (objeto, sujeto, exenciones, tarifa, época de pago, infracciones y sanciones).


Principio de comodidad o sencillez administrativa: todo impuesto debe recaudarse en la época y en la forma en las que es más probable que obtenga a su pago el contribuyente.


Impuestos directos e indirectos


Impuesto directo este grava directamente las fuentes de riqueza, la propiedad o la renta, tales como los impuestos sobre la renta, los impuestos sobre el patrimonio, impuesto de sucesiones, los impuestos sobre transferencia de bienes a título gratuito, los impuestos sobre Bienes Inmuebles, sobre la posesión de vehículos, animales, etc.


Impuesto indirecto o imposición indirecta es el impuesto que grava el consumo. No afecta de manera directa los ingresos de un contribuyente sino que recae sobre el costo de algún producto o mercancía. El impuesto indirecto más importante es el impuesto al valor agregado o IVA el cual constituye una parte importante de los ingresos tributarios en muchos países del mundo.


El cálculo de los impuestos no es algo que se aprende de la noche a la mañana, la falta o la demora en el pago de algún tributo puede traer consecuencias serias, por tanto, es algo que debe tomarse con seriedad y responsabilidad. Sólo pagando los impuestos correctamente pueden evitarse inconvenientes.


Para evitar cualquier problema legal por la falta del pago de los impuestos o el pago incorrecto, es necesario consultar con un profesional competente que haga esta tarea. El profesional responsable de realizar esta tarea es el contador. Sólo él estará preparado para calcular los impuestos, ya sea de una persona física o una persona jurídica.

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